Diciembre 01, 2011 La noticia sobre un triunfo de los Hermanos Musulmanes en Egipto publicada en diarios como Clarín y Abc, aunque aún es parcial, marca un precedente para las próximas rondas de comicios, porque el Partido Libertad y Justicia ganó el 40% de los votos en nueve provincias del país norteafricano.
Estos medios destacan, entre otros rasgos, la alta participación del electorado, un 85% del padrón, y reproducen las declaraciones de Ban Ki Moon y Hillary Clinton, que celebran la celebración de elecciones en Egipto.
Los Hermanos Musulmanes concurren a los comicios dentro de la Alianza Democrática, formada por tres partidos: Libertad y Justicia —el brazo político de los Hermanos Musulmanes—, Al Karama, un partido de izquierda de corte nasserista (panarabista), y Al Gad, cuyo máximo representante se enfrentó a Hosni Mubarak en las elecciones de 2005.
Todo parece indicar que la revolución que echó a Mubarak del poder, encabezada por liberales, estudiantes y republicanos esta representada en esa formación. Sin embargo, la fuerza política más importante de la Alianza Democrática es Libertad y Justicia, es decir, los Hermanos Musulmanes. Esa formación también tiene simpatizantes en otros frentes, entre ellos la Alianza Islamista. Ésta propone la implantación del islam radical como forma de gobierno en Egipto. Es decir, supeditar las libertades de los ciudadanos a la interpretación del Corán de los líderes religiosos de la rama salafista suní sobre la que se funda Al Qaeda.
Algunos piensan que la Alianza Democrática podría ser manipulada por Libertad y Justicia como caballo de Troya para impulsar las reivindicaciones de la Alianza Islamista y de los grupos más radicales de los Hermanos Musulmanes. El partido Al Nur, principal bastión salafista —forma parte de la Alianza Islamista— ha sido el segundo partido más votado hasta el momento, después de Libertad y Justicia.
La pregunta que surge es si Libertad y Justicia y la Alianza Islamista podrían llegar a pactar un gobierno basado en la sharía (ley islámica) que, por un lado, recorte las libertades civiles y políticas de los egipcios y, por otro, desestabilice a toda la región.
Algunos de los integrantes de la Alianza Islamista reivindicaron la matanza de turistas en Luxor, en 1997 y el magnicidio del ex presidente egipcio Anuar el Sadat, quien firmó el acuerdo de paz con Israel en 1979. Además, han manifestado su intención de “revisar” el tratado de paz con el Estado judío, declaración que algunos interpretan como la posibilidad de romper dicho acuerdo.
E.S.K.
Elecciones en Egipto. El doble posicionamiento de los Hermanos Musulmanes
05/Dic/2011
Revista de Medio Oriente